miércoles, 5 de mayo de 2010
4. La Revolución de Febrero: la revolución liberal burguesa.
La entrada de Rusia en la Primera Guerra Mundial terminará por llevar la situación a extremos insostenibles: la débil economía rusa es incapaz de soportar los gastos de la guerra y hace estragos en el principal sustento de la población, su agricultura de subsistencia. Cuando llegan los fracasos militares, el descontento estalla. La población, organizada en soviets, exige al zar la retirada de la guerra y el fin de la autocracia. La oposición política burguesa, el campesinado y los obreros (mencheviques y bolcheviques) exigen la abdicación del zar. En febrero de 1917 estallará la Revolución en San Petersburgo que provocará la caída definitiva del zarismo. Se ponía punto final al Antiguo Régimen. El poder recayó en un gobierno provisional dominado por los partidos burgueses liberales de la Duma, liderado por Kerensky.
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