Calificaciones aquí en el blog.

El poner las notas aquí en el blog viene para dar respuesta a dos necesidades: la primera que el alumno tenga su nota cuanto antes (no solo es de agradecer, sino que, además, hace que la nota sea verdaderamente útil); y la segunda para que los padres, sin duda, también sepan, lo antes posible y a tiempo, cómo marchan sus hijos.

Es por esto que se ruega que no se hagan circular por otros lugares y otros modos para evitar que se saquen de contexto.

No obstante, si alguna familia tiene problemas con conocer las notas de su hijo por anticipado aquí en el blog, no tiene más que hacérmelo saber.

viernes, 22 de noviembre de 2013

La moral no se vota...

Hoy he leído una noticia que me ha dejado sin palabras, aunque, tristemente no me ha sorprendido: facebook censura a una madre que subió fotos de su bebé con anencefalia. He leído la reseña y a mí, personalmente, me parece una historia enternecedora. Sin embargo, para Facebook no ha debido ser así y ha actuado: ha borrado las fotos. Ha decidido lo que está bien y lo que está mal.

Esto, desde luego, no es algo nuevo; simplemente, una vez más alguien juega a ser dios, a decidir sobre el bien y el mal, lo bueno y lo malo. César, Carlomagno, Robespierre, Stalin, Hitler, Castro, Pinochet, Franco, Chávez, Garzón,... Todos tienen algo en común: pensaron que sus ideas eran buenas y morales por ser, sencillamente, apoyadas por muchos. Facebook no hace sino reproducir ese comportamiento tan humano: piensa que su popularidad le da licencia para decidir sobre lo bueno y lo malo. Es uno de los lados más oscuros del ser humano.

El caso de esta madre, que es el que sirve de punto de partida para esta reflexión, no deja de ser, cuando menos grotesco: Facebook censura el amor de una madre, frente a una permisividad más que dudosa en tantos casos que todos conocemos.

El ser humano y sus contradicciones. ¿Por qué, tantas veces, confundimos lo bueno con lo que es "popular"? ¿Por qué tantas veces sucumbimos a la tentación de situarnos por encima del bien y del mal?

Resulta curiosa nuestra forma de proceder. A veces, cuando defendemos una idea nos encontramos con que son muchos los que se oponen a ella. En ese momento, no lo dudamos: afirmamos que no por el número una idea tiene mayor validez. Sin embargo, cuando son muchos los que nos apoyan, no dudamos en darle mayor validez. Así, sin pudor, atravesamos la línea y confundimos nuestro "numeroso apoyo" con la mayor moralidad de nuestra idea. Y ya está.

Sí, es lo que yo llamo el "síndrome del semáforo en rojo": cuando yo me lo salto, me excuso consolándome con que llevo prisa, cuando se lo salta otro, simplemente, veo en él a un energúmeno o a alguien al que han regalado el carnet. Doble rasero moral: aplico un umbral para mí y otro para el resto del mundo.

¿Por qué actuamos así? ¿Por qué?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Rafa Ruiz dijo ...

La pregunta que debemos plantearnos no es, ¿Qué somos? Sino ¿Qué somos con respecto a los demás? Todos en este mundo somos personas, con los mismos derechos y libertades pero ¿Tenemos el poder para manipular la libertad de los demás? Ese derecho supondría el ser superior sobre los demás y nadie es quien para violar los derechos de sus semejantes. El poder corrompe las conciencias, las personas creen muchas veces tener poder para hacer ciertas cosas que no deberían. Todos somos iguales, y nadie es quien para decidir por los demás.

José Manuel dijo...

No lo sé. Todos somos iguales, pero en dignidad. No obstante, sí que es posible decidir determinadas cosas por otros. Por ejemplo, un padre por su hijo pequeño. Es un tema un poco complejo que da para más. Sí que es posible decirle a otro que se equivoca o decirle que, aunque no lo crea, sí que ha hecho bien las cosas.
Eso sí, la cuestión es quién puede hacerlo.
Otra cuestión es la de la toma de decisiones. La tentación de decidir por los demás ha existido y existirá siempre. Muchas veces otros toman las decisiones que unos no se atreven o no quieren tomar...
"Decidir" es algo que nos pertenece: decidir es propio de las personas ya que el decidir va unido a la libertad.