Pero este proceso tuvo tres problemas:
1.- La sobreproducción: llega a producirse más de lo que el mercado puede absorber (téngase en cuenta que, poco a poco, por ejemplo, la producción europea de va recuperando).
2.- El endeudamiento excesivo: muchos, animados por las ventas, realizan importantes inversiones que, cuando el crecimiento deja de crecer a niveles espectaculares, son difíciles de afrontar. Esto les ocurrió de un modo especial a los agricultores.
3.- La especulación: las acciones tendieron a crecer desmesuradamente, muy por encima de los beneficios de las empresas.
En efecto, el talón de Aquiles del fulgurante desarrollo económico de los EEUU en los años veinte fue la sobrevaloración de las acciones: se pasó a valorar las empresas por su capacidad de venta, por encima de los beneficios que realmente generaban. Es lo que se conoce como martes negro o el crack del 29.
La crisis bursátil. Cuando los inversores quieren recuperar sus beneficios se produce una escalada de ventas que invierte el proceso: la Bolsa cae en picado. Todo el mundo quiere vender y nadie quiere comprar, lo que reduce a cero el valor de las acciones.

La crisis financiera. Los bancos, que eran unos de los grandes inversores, ven cómo desaparecen sus capitales, y cuando la gente quiere recuperar sus ahorros, muchos llegan a quebrar. Los créditos dejan de concederse, se para la economía. La crisis se traslada a Europa.
La crisis comercial. El cierre de las empresas dispara el desempleo y, con todo, el consumo interno cae a mínimos históricos. Las empresas abandonan la exportación a Europa. La recesión será un hecho: la economía no solo deja de crecer sino que disminuye y así durante cuatro años consecutivos.
El sistema económico capitalista sufre una de las peores crisis de su historia. No será hasta 1932 con Roosevelt cuando el Estado y se diseñe un plan de recuperación basado en un cierto intervencionismo estatal y en las reformas sociales.Para saber más o comprender mejor pincha aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario